Hola a todos, hoy me toca enseñaros el reto de este mes de "Adictos a la escritura"
El proyecto era muy parecido al del mes pasado, pero en este mes teníamos que elegir a dos personajes libremente de una lista y ubicarlos en un aniversario, ya que el grupo cumple dos años. Yo he elegido: un agente secreto y una dama de la alta sociedad y he hecho un pequeño relato de dos páginas ambientado en la época de la regencia. No sé que habrá salido, a ver que os parece.
LA PAREJA PERFECTA
Lady Clarisse estaba nerviosa. El aniversario de boda de sus padres era en unos días y su padre se había metido en un lío. Él no había contado nada, pero ella se había enterado de todo, de una forma muy poco digna. Había escuchado tras la puerta. No pudo evitar mirar al alto hombre que aquella tarde había llegado a su casa y se había encerrado con su padre en la biblioteca. Tan solo con recordar su mirada se le helaba la sangre en las venas.
Algunos días antes.
Clarisse entró en la biblioteca para coger uno de sus libros, le gustaba leer un rato por la mañana en el invernadero. Su madre le reñía por esa costumbre, le decía que leía mucho y una dama no lo hacía tanto.
La biblioteca era una estancia grande y espaciosa, sus paredes estaban cubiertas por estantes repletos de libros. Clarisse sonrió al ver entrar a su madre, seguro que quería saber lo que iba a leer.
— Madre, no te preocupes que no cojo libros inadecuados—. La mujer sonrió por el ímpetu de su hija.
— No es por eso. Tu padre tiene una reunión importante—. Clarisse se extrañó un poco. Su padre nunca tenía reuniones en casa, pero asintió justo cuando su padre entraba. Ella se giró para salir justo cuando el invitado de su padre entraba y la joven cayó de una forma un poco indecorosa. Su madre lanzó un pequeño gritito, mientras que una mano grande y fuerte se tendía ante ella. Al cogerla todo su ser sintió como si estuviera en ebullición y más cuando se tropezó con una mirada verde esmeralda que la mareó un poco.
— Clarisse hija, ¿Estás bien? —ella salió de un sopor.
— Eh, si, perdón, no le he visto—. Soltó esa mano que la abrasaba y salió disparada y mortificada dejándose el libro encima del escritorio.
No había podido olvidarlo, sobretodo porque sabía que esa noche lo volvería a ver. Temblaba solo ante la idea de volver a verlo. Jamás nadie le había impresionado tanto como ese hombre y lo que habló con su padre.
∞
Christofer estaba metido de lleno en su papel de agente de la corona. Necesitaba averiguar si el Marqués de Hayes estaba involucrado en el contrabando de perlas. Lord Wilkes era el hombre ideal para ayudarlo en esa empresa. Con lo que no contaba era con que el susodicho tuviera una hija tan bella como inteligente. Lady Clarisse le había dejado anonadado, aún podía sentir la suavidad de su mano contra la suya.
Y ahora estaba en medio del baile de aniversario de los nobles. Había acudido gran parte de la sociedad londinense. Todos le conocían como el Conde de Newheaven. Mientras dialogaba con un compañero de correrías, entró la familia Wilkes. La joven Clarisse estaba detrás de sus padres, junto con su hermana mayor.
En cuanto entró lo vio, era inconfundible su estatura y su porte llamaban la atención. Ahora conocía al famoso conde, según decían era un vividor. Su padre se disculpó y fue hacia el joven. Ambos desaparecieron de la sala de baile. Clarisse se mosqueó, pero no podía hacer nada. Su madre la miraba.
De una esquina del salón apareció, Morgan. El hijo del marqués de Hayes era una persona odiosa a la que no tenía en aprecio.
— Lady Wilkes, Lady Clarisse. Para mi es un placer estar esta noche en su aniversario. Espero y deseo que podamos reunirnos en otras ocasiones. ¿Podría pedirle un baile?— Claire asintió. No le hacía gracia ninguna bailar con ese hombre.
Cuando Christofer vio al crápula de Morgan bailando con Clarisse la furia se apoderó de él y más cuando vio que conducía a la joven hacia la terraza. Hizo una seña al padre de la joven y ambos hombres siguieron a la pareja desde lejos.
Clarisse estaba sorprendida y ofuscada con ese hombre.
— ¿Cómo se atreve a traerme aquí sin mi consentimiento? —. El hombre rio y sacó un estuche.
— Esta noche deseo darte algo—. Abrió el estuche y en su interior yacía en toda su magnificencia un collar de diamantes—. Han venido desde muy lejos para adornar tu cuello, el cuello de la futura marquesa de…
— ¿Quéeeee…—Clarisse se giró, y lo que pasó a continuación fue tan rápido que ni siquiera se dio cuenta de como su padre la apartaba y el conde empezaba a pelearse con Morgan. Más tarde una pareja de guardias se lo llevó. Ella pensó y de pronto lo comprendió todo.
— Era esto de lo que hablabais ese día en la biblioteca—. Los dos hombres se rieron ante la suspicacia de la joven.
— Podíamos haberte pedido que nos ayudaras. El conde de Newheaven hace tiempo que quería pillar a los contrabandistas de joyas. Es un agente de la corona—. La joven se giró hacia el conde y ambos se miraron sin molestarse en mitigar sus deseos. El padre se dio cuenta y los dejó solos. Confiaba en ese joven.
Christofer suspiró. Iba a ser difícil convencer a esa preciosidad de sus sentimientos.
— Diga algo, este silencio me está poniendo nerviosa—. La impaciencia y la frescura de la joven al hablar eran una delicia de la que Chris quería disfrutar durante toda su vida.
— Impaciente, inteligente, entrometida, valiente. No son cualidades de una dama—. Un intenso rubor comenzó a cubrirle el rostro—. Pero he de decir que para mí eres perfecta—. El rubor fue acompañado por una tímida sonrisa y una mirada pícara.
— Frío, serio, calculador. No eres el caballero perfecto. Pero para mí lo eres—. Él se acercó y la atrapó en sus brazos.
— Hechicera.
— ¿Yo? ¿Cómo puedes decirme eso con esa mirada tan…—no pudo acabar porque una boca cubrió la suya en un anhelante y perfecto beso.
FIN
Espero que os haya gustado. un beso.
El proyecto era muy parecido al del mes pasado, pero en este mes teníamos que elegir a dos personajes libremente de una lista y ubicarlos en un aniversario, ya que el grupo cumple dos años. Yo he elegido: un agente secreto y una dama de la alta sociedad y he hecho un pequeño relato de dos páginas ambientado en la época de la regencia. No sé que habrá salido, a ver que os parece.
LA PAREJA PERFECTA
Lady Clarisse estaba nerviosa. El aniversario de boda de sus padres era en unos días y su padre se había metido en un lío. Él no había contado nada, pero ella se había enterado de todo, de una forma muy poco digna. Había escuchado tras la puerta. No pudo evitar mirar al alto hombre que aquella tarde había llegado a su casa y se había encerrado con su padre en la biblioteca. Tan solo con recordar su mirada se le helaba la sangre en las venas.
Algunos días antes.
Clarisse entró en la biblioteca para coger uno de sus libros, le gustaba leer un rato por la mañana en el invernadero. Su madre le reñía por esa costumbre, le decía que leía mucho y una dama no lo hacía tanto.
La biblioteca era una estancia grande y espaciosa, sus paredes estaban cubiertas por estantes repletos de libros. Clarisse sonrió al ver entrar a su madre, seguro que quería saber lo que iba a leer.
— Madre, no te preocupes que no cojo libros inadecuados—. La mujer sonrió por el ímpetu de su hija.
— No es por eso. Tu padre tiene una reunión importante—. Clarisse se extrañó un poco. Su padre nunca tenía reuniones en casa, pero asintió justo cuando su padre entraba. Ella se giró para salir justo cuando el invitado de su padre entraba y la joven cayó de una forma un poco indecorosa. Su madre lanzó un pequeño gritito, mientras que una mano grande y fuerte se tendía ante ella. Al cogerla todo su ser sintió como si estuviera en ebullición y más cuando se tropezó con una mirada verde esmeralda que la mareó un poco.
— Clarisse hija, ¿Estás bien? —ella salió de un sopor.
— Eh, si, perdón, no le he visto—. Soltó esa mano que la abrasaba y salió disparada y mortificada dejándose el libro encima del escritorio.
No había podido olvidarlo, sobretodo porque sabía que esa noche lo volvería a ver. Temblaba solo ante la idea de volver a verlo. Jamás nadie le había impresionado tanto como ese hombre y lo que habló con su padre.
∞
Christofer estaba metido de lleno en su papel de agente de la corona. Necesitaba averiguar si el Marqués de Hayes estaba involucrado en el contrabando de perlas. Lord Wilkes era el hombre ideal para ayudarlo en esa empresa. Con lo que no contaba era con que el susodicho tuviera una hija tan bella como inteligente. Lady Clarisse le había dejado anonadado, aún podía sentir la suavidad de su mano contra la suya.
Y ahora estaba en medio del baile de aniversario de los nobles. Había acudido gran parte de la sociedad londinense. Todos le conocían como el Conde de Newheaven. Mientras dialogaba con un compañero de correrías, entró la familia Wilkes. La joven Clarisse estaba detrás de sus padres, junto con su hermana mayor.
En cuanto entró lo vio, era inconfundible su estatura y su porte llamaban la atención. Ahora conocía al famoso conde, según decían era un vividor. Su padre se disculpó y fue hacia el joven. Ambos desaparecieron de la sala de baile. Clarisse se mosqueó, pero no podía hacer nada. Su madre la miraba.
De una esquina del salón apareció, Morgan. El hijo del marqués de Hayes era una persona odiosa a la que no tenía en aprecio.
— Lady Wilkes, Lady Clarisse. Para mi es un placer estar esta noche en su aniversario. Espero y deseo que podamos reunirnos en otras ocasiones. ¿Podría pedirle un baile?— Claire asintió. No le hacía gracia ninguna bailar con ese hombre.
Cuando Christofer vio al crápula de Morgan bailando con Clarisse la furia se apoderó de él y más cuando vio que conducía a la joven hacia la terraza. Hizo una seña al padre de la joven y ambos hombres siguieron a la pareja desde lejos.
Clarisse estaba sorprendida y ofuscada con ese hombre.
— ¿Cómo se atreve a traerme aquí sin mi consentimiento? —. El hombre rio y sacó un estuche.
— Esta noche deseo darte algo—. Abrió el estuche y en su interior yacía en toda su magnificencia un collar de diamantes—. Han venido desde muy lejos para adornar tu cuello, el cuello de la futura marquesa de…
— ¿Quéeeee…—Clarisse se giró, y lo que pasó a continuación fue tan rápido que ni siquiera se dio cuenta de como su padre la apartaba y el conde empezaba a pelearse con Morgan. Más tarde una pareja de guardias se lo llevó. Ella pensó y de pronto lo comprendió todo.
— Era esto de lo que hablabais ese día en la biblioteca—. Los dos hombres se rieron ante la suspicacia de la joven.
— Podíamos haberte pedido que nos ayudaras. El conde de Newheaven hace tiempo que quería pillar a los contrabandistas de joyas. Es un agente de la corona—. La joven se giró hacia el conde y ambos se miraron sin molestarse en mitigar sus deseos. El padre se dio cuenta y los dejó solos. Confiaba en ese joven.
Christofer suspiró. Iba a ser difícil convencer a esa preciosidad de sus sentimientos.
— Diga algo, este silencio me está poniendo nerviosa—. La impaciencia y la frescura de la joven al hablar eran una delicia de la que Chris quería disfrutar durante toda su vida.
— Impaciente, inteligente, entrometida, valiente. No son cualidades de una dama—. Un intenso rubor comenzó a cubrirle el rostro—. Pero he de decir que para mí eres perfecta—. El rubor fue acompañado por una tímida sonrisa y una mirada pícara.
— Frío, serio, calculador. No eres el caballero perfecto. Pero para mí lo eres—. Él se acercó y la atrapó en sus brazos.
— Hechicera.
— ¿Yo? ¿Cómo puedes decirme eso con esa mirada tan…—no pudo acabar porque una boca cubrió la suya en un anhelante y perfecto beso.
FIN
Espero que os haya gustado. un beso.
