Hola a todos, antes de marcharme deje programada esta entrada que no se ha publicado porque algo mal habré hecho. Tenía que subir el ejercicio del mes de diciembre del grupo de Adictos a la escritura.
Este mes en vez de elegirse un tema navideño, el tema ganador fue "Título clave", el ejercicio trata de que todos los miembros proponíamos un título y luego se repartían entre todos.
A mi me ha tocado el título de Daniela Agrafojo, y he de decirle que me ha gustado mucho este ejercicio. Espero que a vosotros os guste, pues el título si es que es navideño.
AÑO NUEVO CON EL VESTIDO ROTO
La fiesta estaba en su mayor apogeo, cuando Casandra tuvo que salir corriendo. Mientras bailaba algún mentecato le había pisado la cola del vestido y había sentido como la tela se rasgaba. Ahora en el baño intentaba por todos los medios hacer algo por el vestido para poder salir de allí y poder comerse las uvas.
No había nadie y, maldita sea, sola no podía alcanzar la tela por detrás. Cogiéndose el vestido, empezó a abrir las puertas que había en el pasillo. Estaban todas cerradas, hasta que un pomo giró de improviso, la puerta se abrió y Casandra cayó al suelo entre un revuelo de sedas y piernas.
Cuando se quiso incorporar para ver qué había sucedido, se vio sentada sobre un hombre joven a horcajadas. Este la miraba con una maliciosa sonrisa en los labios y Casandra se puso roja sin querer, al quedarse atrapada en una mirada verde y profunda.
— ¿Cómo…
—Estoy muy cómodo en esta posición, pero tengo que irme, me necesitan en la fiesta –la joven le miró, era un camarero de la fiesta… ¡por dios que bochorno!
—Perdón…yo…—elevó una pierna para salir de ese aprieto y el vestido cedió otro poco. El hombre también se dio cuenta del apuro de la joven—. Cuando vuelva a la fiesta se va a enterar ese desgraciado…—sin darse cuenta que hablaba sola se fue incorporando con cuidado, no quería quedarse en ropa interior delante de ese hombre.
—Me parece que estás en apuros –ella se giró y le miró, era muy guapo. Asintió sin dejar de agarrarse el vestido.
—Un tipo me ha pisado y el vestido se me ha deshecho por completo –Alex notó el fastidio de la joven, faltaba poco más de una hora para que terminara el año y querría estar con sus amigos, novio…pero estaba sola.
—Ya veo, a ver qué podemos hacer…—se levantó y su sola presencia llenó toda la habitación, tal era su estatura. Empezó a pasearse arriba y abajo. Mal lo tenía, él solo estaba trabajando esa noche para ganarse un dinero extra en esa dichosa fiesta. Hubiera querido estar mil veces mejor en su casa o con sus amigos.
—Me tengo que marchar, nada se puede hacer, me perderé lo mejor –la joven agachó la cabeza resignada a irse y acabar sola el año.
— ¿Te importaría quitarte ese vestido? –Casandra se giró ante ese comentario.
—Me parece que te equivocas, yo no…—una profunda y sincera carcajada inundó la habitación, y ella se sorprendió ante la calidez que ese gesto despertaba en ella. Él se acercó un poco.
—Perdona, me he explicado mal. Quiero decir que te puedo dejar una ropa para volver a la fiesta, pero no es como la que llevas puesta –ella le miró esperanzada.
—Me da igual lo que tenga que ponerme –él asintió y salió unos momentos, volvió con un traje de camarera, como los que lucían las chicas que trabajaban en la fiesta.
— ¿Lo quieres? –Casandra observó la falda corta y el corsé, no era su estilo de ropa, pero no podía hacer otra cosa.
—No voy a acabar el año sola –él asintió y se lo dejó encima de una silla. Casandra miró el traje.
—Te espero fuera, puedes estar tranquila que no va a pasar nadie.
Tenía que estar agradecida a ese hombre, con su ayuda volvería a la fiesta. ¿Y él? ¿Pasaría esa noche sin compañía, trabajando? Agitó la cabeza, ¿desde cuándo se preocupaba por alguien que ni siquiera conocía?
Desde que unos ojos le habían llegado al alma y una sonrisa había llenado su alma de alegría.
Apoyado en la puerta, podía oír el fru—fru de la seda al rozarse, imaginarse a esa diosa le estaba dando graves problemas, estaba trabajando y no podía ponerse en ese plan. Tenía un horario que cumplir y un trabajo que hacer. Llevaba diez minutos fuera de la fiesta, se supone que había ido a buscar unas botellas de champan, y había encontrado un ángel con las alas rotas.
Un golpe seco en la puerta le despertó de sus ensoñaciones, la joven apareció. Sus mejillas estaban sonrosadas y miraba hacia abajo. Un pensamiento cruzó la mente de Alex.
— ¿Quieres tomar algo conmigo antes de volver a la fiesta?
—No puedo negar eso a mí salvador –él sonrió y fueron hasta otra pequeña habitación donde se sentaron.
Mientras tomaban una copa, empezaron a hablar, nunca dos personas habían congeniado tanto como ellos. En unos minutos se contaron con brevedad sus vidas. Hasta que él miró el reloj y se llevó una mano al pelo.
—Me vas a matar, faltan dos minutos para que acabe el año –Casandra abrió la boca para hablar, pero no pudo hacerlo. Esos momentos con Alex habían sido los más divertidos de toda la noche, de repente no quería volver a la fiesta. Le miró, observando sus facciones fuertes y marcadas.
— ¿Tienes tú que volver?
—Me van a despedir, pero prefiero quedarme contigo a ti, solo si tú quieres.
—Lo prefiero –tomaron las uvas que él buscó entre las cosas de la fiesta y brindaron cuando la última campanada reverberó en la sala.
—Feliz año nuevo.
—Igualmente Alex –sin saber cómo, sus labios se juntaron para sellar esa celebración y así siguieron hasta mucho después de que entrara el año nuevo.
Como dice el refrán “Año nuevo, vida nueva”. Y eso les trajo el año a Casandra y Alex.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
MUCHOS BESOS!!!!!!!!!!!!!!!
Este mes en vez de elegirse un tema navideño, el tema ganador fue "Título clave", el ejercicio trata de que todos los miembros proponíamos un título y luego se repartían entre todos.
A mi me ha tocado el título de Daniela Agrafojo, y he de decirle que me ha gustado mucho este ejercicio. Espero que a vosotros os guste, pues el título si es que es navideño.
AÑO NUEVO CON EL VESTIDO ROTO
La fiesta estaba en su mayor apogeo, cuando Casandra tuvo que salir corriendo. Mientras bailaba algún mentecato le había pisado la cola del vestido y había sentido como la tela se rasgaba. Ahora en el baño intentaba por todos los medios hacer algo por el vestido para poder salir de allí y poder comerse las uvas.
No había nadie y, maldita sea, sola no podía alcanzar la tela por detrás. Cogiéndose el vestido, empezó a abrir las puertas que había en el pasillo. Estaban todas cerradas, hasta que un pomo giró de improviso, la puerta se abrió y Casandra cayó al suelo entre un revuelo de sedas y piernas.
Cuando se quiso incorporar para ver qué había sucedido, se vio sentada sobre un hombre joven a horcajadas. Este la miraba con una maliciosa sonrisa en los labios y Casandra se puso roja sin querer, al quedarse atrapada en una mirada verde y profunda.
— ¿Cómo…
—Estoy muy cómodo en esta posición, pero tengo que irme, me necesitan en la fiesta –la joven le miró, era un camarero de la fiesta… ¡por dios que bochorno!
—Perdón…yo…—elevó una pierna para salir de ese aprieto y el vestido cedió otro poco. El hombre también se dio cuenta del apuro de la joven—. Cuando vuelva a la fiesta se va a enterar ese desgraciado…—sin darse cuenta que hablaba sola se fue incorporando con cuidado, no quería quedarse en ropa interior delante de ese hombre.
—Me parece que estás en apuros –ella se giró y le miró, era muy guapo. Asintió sin dejar de agarrarse el vestido.
—Un tipo me ha pisado y el vestido se me ha deshecho por completo –Alex notó el fastidio de la joven, faltaba poco más de una hora para que terminara el año y querría estar con sus amigos, novio…pero estaba sola.
—Ya veo, a ver qué podemos hacer…—se levantó y su sola presencia llenó toda la habitación, tal era su estatura. Empezó a pasearse arriba y abajo. Mal lo tenía, él solo estaba trabajando esa noche para ganarse un dinero extra en esa dichosa fiesta. Hubiera querido estar mil veces mejor en su casa o con sus amigos.
—Me tengo que marchar, nada se puede hacer, me perderé lo mejor –la joven agachó la cabeza resignada a irse y acabar sola el año.
— ¿Te importaría quitarte ese vestido? –Casandra se giró ante ese comentario.
—Me parece que te equivocas, yo no…—una profunda y sincera carcajada inundó la habitación, y ella se sorprendió ante la calidez que ese gesto despertaba en ella. Él se acercó un poco.
—Perdona, me he explicado mal. Quiero decir que te puedo dejar una ropa para volver a la fiesta, pero no es como la que llevas puesta –ella le miró esperanzada.
—Me da igual lo que tenga que ponerme –él asintió y salió unos momentos, volvió con un traje de camarera, como los que lucían las chicas que trabajaban en la fiesta.
— ¿Lo quieres? –Casandra observó la falda corta y el corsé, no era su estilo de ropa, pero no podía hacer otra cosa.
—No voy a acabar el año sola –él asintió y se lo dejó encima de una silla. Casandra miró el traje.
—Te espero fuera, puedes estar tranquila que no va a pasar nadie.
Tenía que estar agradecida a ese hombre, con su ayuda volvería a la fiesta. ¿Y él? ¿Pasaría esa noche sin compañía, trabajando? Agitó la cabeza, ¿desde cuándo se preocupaba por alguien que ni siquiera conocía?
Desde que unos ojos le habían llegado al alma y una sonrisa había llenado su alma de alegría.
Apoyado en la puerta, podía oír el fru—fru de la seda al rozarse, imaginarse a esa diosa le estaba dando graves problemas, estaba trabajando y no podía ponerse en ese plan. Tenía un horario que cumplir y un trabajo que hacer. Llevaba diez minutos fuera de la fiesta, se supone que había ido a buscar unas botellas de champan, y había encontrado un ángel con las alas rotas.
Un golpe seco en la puerta le despertó de sus ensoñaciones, la joven apareció. Sus mejillas estaban sonrosadas y miraba hacia abajo. Un pensamiento cruzó la mente de Alex.
— ¿Quieres tomar algo conmigo antes de volver a la fiesta?
—No puedo negar eso a mí salvador –él sonrió y fueron hasta otra pequeña habitación donde se sentaron.
Mientras tomaban una copa, empezaron a hablar, nunca dos personas habían congeniado tanto como ellos. En unos minutos se contaron con brevedad sus vidas. Hasta que él miró el reloj y se llevó una mano al pelo.
—Me vas a matar, faltan dos minutos para que acabe el año –Casandra abrió la boca para hablar, pero no pudo hacerlo. Esos momentos con Alex habían sido los más divertidos de toda la noche, de repente no quería volver a la fiesta. Le miró, observando sus facciones fuertes y marcadas.
— ¿Tienes tú que volver?
—Me van a despedir, pero prefiero quedarme contigo a ti, solo si tú quieres.
—Lo prefiero –tomaron las uvas que él buscó entre las cosas de la fiesta y brindaron cuando la última campanada reverberó en la sala.
—Feliz año nuevo.
—Igualmente Alex –sin saber cómo, sus labios se juntaron para sellar esa celebración y así siguieron hasta mucho después de que entrara el año nuevo.
Como dice el refrán “Año nuevo, vida nueva”. Y eso les trajo el año a Casandra y Alex.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
MUCHOS BESOS!!!!!!!!!!!!!!!
